Te añoro Madre, sentada en tu lugar favorito de la casa.

Leyendo, llenando crucigramas, o simplemente disfrutando lo que siempre amaste: el aire fresco de la montaña, los espacios abiertos, cada ladrillito rojo de la casa en donde crecimos, tus orquídeas, el verdor, la lluvia, la espesa neblina de los Altos Mirandinos, el canto de los pájaros, el correteo de los nietos y la familia,

Te añoro Madre, en la cocina, compartiendo. El desayuno que te empeñabas en servirme con tanto cariño. Las recetas y los secretos de las hallacas de las Brandt y los guisos del Tío Ramón.

Te añoro Madre, junto a la chimenea hurgando en los álbumes familiares y escuchando los cuentos de familia.

Te añoro Madre, en nuestras salidas cómplices porque lo cotidiano era especial y divertido, y lo extraordinario era mágico e irrepetible.

Te añoro Madre, en la visita obligada cada Semana Santa a los 7 templos caraqueños.

Te añoro Madre, cada segundo de mi vida.   

Gracias infinitas Madre. Descansa en Paz.

Homenaje a María Sofía Conde de Plazas, mi querida Madre.

Por: Mary Plazas

Imagen: María Sofía de Plazas en el corredor de su casa en San Diego de los Altos.